enero 06, 2012

Pensamientos sueltos


Ya había comentado anteriormente que tenía una fascinación por el cerebro y sus procesos, recordando lo que decía Ana María de la corte de los ilusos, la locura es un paraíso. Normalmente tengo una fuerte tendencia a leer libros de corte policiaco, por algo adoré de principio a fin el psicoanalista, y ahora que estoy leyendo la biblioteca de los muertos, puedo observar una cierta afición a la criminología, especialmente al análisis de la mente de los asesinos seriales.
Recuerdo que, estaba maravillada con la serie de Discovery Chanel llamado Índice de maldad, la explicación de cada caso y los posibles elementos que lo hayan llevado a cometer esos excesos, nuevamente como una vez lo que comenté en algún muy viejo post, una de las cosas que más me encanta realizar es el diagnostico, y estoy cada día tratando de aprender a ser observadora, a veces con solo mirar a una persona puedes definir ciertos aspectos de su vida.
Y me he preguntado, hasta que cierto punto se puede heredar esa tendencia psicópata, existirá algún detonador en común para este comportamiento, seguramente varias feministas saltarán después de este comentario, pero la mayoría de asesinos seriales, un gran porcentaje hombres, sufrió abusos, y no exactamente sexuales, sino psicológicos y emocionales por parte de su madre, mujeres que algunos de sus castigos eran excesivos.
Actualmente el papel de madre se he devaluado por la vida ajetreada y el grito de liberación femenina, pero si leemos viejos libros de enseñanza, veremos algo que muy dentro de nosotros lo sabemos y lo palpamos, pero la influencia de la educación materna puede marcarnos el resto de nuestra vida. Yo aún recuerdo lo que mi madre me enseño, y por eso ante una figura de autoridad me cuesta trabajo no hablarle de usted, en mi trabajo hay una docente que es de mi edad, pero la debo tratar como figura de autoridad ante los alumnos, y aunque no le agrada mucho, siempre la trato de usted.
Aclaro, no estoy diciendo que la mujer no deba trabajar, desarrollarse en una profesión, pero no hay que omitir la importancia de la relación madre-hijo, la maternidad es un estado que ahora es despreciado por algunas mujeres, sin darse cuenta que es una conexión que no se puede generar con otro ser humano…bueno, otra vez estoy divagando.